Lito Cruz y Alejo Ortiz en "Hombre Mirando al Sudeste"


Basada en el trascendente filme que Eliseo Subiela presentó en 1986 con Lorenzo Quinteros y Hugo Soto, "Hombre Mirando al Sudeste" llega a este fin de semana a Mar del Plata esta nueva versión protagonizada por Lito Cruz y Alejo Ortiz más la participación especial de Marina Glezer. La obra se presentará el viernes 15 de junio a las 21:30hs y el sábado 16 de junio a las 21:00hs en el Teatro Güemes.
A 25 años de su estreno en cine, Eliseo Subiela debuta ahora en el flamante rol de director teatral de esta fantástica y sensible historia de vida, que oscila entre la razón y la locura. Con música de Pedro Aznar, "Hombre Mirando al Sudeste" tuvo su estreno hace unas semanas en La Plata y desde entonces se encuentra recorriendo todo el interior del país para desembarcar en agosto en lo que será su reestreno nacional en Capital Federal.
La adaptación teatral del film, a cargo del propio Subiela, transcurre en el hospital psiquiátrico porteño José Borda, donde aparece un tal Rantés (Alejo Ortiz), quien asegura haber sido enviado desde otro planeta para investigar "la estupidez humana", mientras es objeto de minuciosa observación por parte del psiquiatra Julio Denis (Lito Cruz). Por su parte Marina Glezer encarna a la supuesta evangelista amiga de Rantés.
Luego de un intenso 2011 en la tira de Telefé "El Elegido" y en la pieza teatral "Todos eran mis hijos", Lito Cruz le pone el cuerpo al viaje de "Hombre mirando al sudeste" del cine al teatro. Con recientes 71 años, Cruz tomó parte en cerca de 40 filmes y es cara conocida en la TV además de sus constantes trabajos teatrales ya sea como actor o director y su rol de titular del Consejo Provincial de Teatro Independiente. Según la crítica especializada que presenció el estreno de la obra, con este personaje Lito Cruz "logra trasmitir la profunda crisis existencial que le provoca el contacto con ese paciente atípico e inclasificable. Su composición es orgánica, creíble, rica en matices y transiciones. Y lo hace acompañado del excelente trabajo del joven Alejo Ortiz, en un papel extremadamente difícil, que transita una sutil línea entre realidad y ficción, entre cuerpo y holograma. La puesta en escena de Subiela es ágil, con un ritmo sostenido que no decae. Despojada, minimalista, nada distrae".

No hay comentarios: